El pueblo rojo está en el comienzo de un largo camino. Un hecho (tristemente) histórico, peculiar, llamativo, inédito.
Independiente está jugando el torneo Nacional B por primera vez en su historia. Podemos detenernos en los causantes de dicha actualidad, pero mucha agua ha corrido bajo el puente, por lo que nos dedicaremos a analizar los refuerzos que arribaron al club de Avellaneda.

El primero en llegar fue
Martín Zapata, volante polifuncional proveniente de Belgrano, donde desempeño la tarea de carrilero por el sector derecho. Zapata, de 33 años, tiene como principal característica el sacrificio y
la costumbre de pisar el área rival, como bien avala con sus 27 goles convertidos.

Luego fue el turno de
Reinaldo Alderete, mediocampista central de 30 años que se destaca por su quite y entrega, como así también la cantidad de
tarjetas recibidas -52 entre amarillas y rojas en 116 partidos disputados en el futbol argentino-. Llega del descendido San Martín de San Juan, club en el cual se ganó el cariño de la gente por su estilo aguerrido.

Ante la salida de Fernando Godoy y Fabian Vargas, Brindisi –que le cedió su lugar a Omar De Felippe- pidió otro número 5 y la respuesta no tardó en llegar.
Franco Razzotti
llegó al rojo con 28 años y 134 partidos en su espalda, entre Velez y Sporting Cristal de Perú, donde convirtió el único gol de su carrera. Su fuerte es el quite y la distribución rápida del balón.
En el último torneo, ante la lesión de Fernando Gago,
disputó casi todos los partidos y fue titular en el encuentro que le dio al club de Liniers el titulo de Supercampeón argentino ante Newells, en el que se impuso por 1 a 0.
Luego de estos refuerzos, llegó el turno de las incorporaciones en la ofensiva:
Cristian Menéndez, Sebastian Penco y Matías Pisano arribaron al club luego de varias semanas de negociaciones.
Menéndez es un delantero de gran porte físico, como muestra su 1,86 de altura. El “Polaco”, de 25 años, viene de jugar en Quilmes, donde dejó un gran recuerdo al punto tal de que sus hinchas no querían que el hombre surgido de Lanús abandonara la institución. En su carrera ostenta
28 goles en 93 partidos como titular en los clubes ya mencionados y además en Emelec de Ecuador y Libertad, de Paraguay. Suele moverse mucho por el frente de ataque y jugar de espalda al arco para bajar los pelotazos frontales a sus compañeros. Además, posee una interesante habilidad con los pies a pesar de su altura.

En el caso de
Penco, hace falta remarcar un dato:
de los 47 goles que tiene en su haber, 31 los hizo disputando el Nacional B con San Martín de San Juan. El nacido en Morón se destaca por su gran cabezazo y por ser referencia en el área. Al igual que Menéndez, el exEverton tiene un buen físico (1.84 metros), pero es mas “número 9” que el mencionado exQuilmes.

Por último, arribó el media punta
Matías Pisano, un hombre que a fuerza de comentarios de colegas, compañeros, extécnicos de Chacarita -su exclub- y videos en Internet demostrando sus habilidades, generó una enorme expectativa en el mundo rojo. Pisano, de 21 años, viene de disputar la Primera B Metropolitana con el “Funebrero”, donde
convirtió 11 goles en 19 partidos como titular. En la pasada temporada, “Mati” anotó 10 de esos goles, en solo 8 partidos disputados, lo que lo llevó a convertirse en la figura del torneo y lo puso en la mira de varios clubes de Primera División, entre los que se encontraba Racing Club. A pesar de no haberlo pedido, en su momento Miguel Ángel Brindisi se mostró sorprendido por el ex “Chaca” y lo describió como un jugador potente a pesar de su físico (1.66), encarador y ofensivo, con gambeta hacia adelante y no intrascendente en los costados del campo de juego. Tanta fue la confianza que le tuvo, que luego de su primer partido para los suplentes, al otro día lo incluyó en el equipo titular, junto al Rolfi Montenegro como encargados de la creación. Para reforzar dicha confianza, Omar De Felippe decidió incluirlo en la formación que esta tarde enfrentará al ofensivo Banfield de Almeyda. Es su oportunidad de demostrar sus condiciones y devolverle los mimos recibidos a la hinchada.
Por otro lado, hay muchos chicos de las inferiores que pueden andar muy bien y adquirir la confianza necesaria para –en caso de lograr el objetivo de volver a Primera- crecer y afianzarse en el equipo titular.
Villalba, a pesar de no estar rindiendo como se esperaba, es un enorme proyecto, al igual que
Trejo y Fernández.
Pizzini, hasta el momento, es uno de los mimados de la hinchada, sin embargo no tuvo las chances suficientes como evaluarlo de manera objetiva.
En cuanto a los nombres que llegaron, Zapata puede aportar algo que nos faltó durante el (nefasto) pasado campeonato: llegada al área de los volantes. Razzotti parece ser mas completo que Alderete, pero ambos pueden complementarse si es que el técnico decide formar con un doble cinco en el mediocampo.
Menéndez ilusiona con sus buenos movimientos, y aunque no llame la atención su promedio de gol, puede ser una gran variante en la ofensiva con un delantero neto de área, como parece ser Penco. Este último es quizá el más resistido por la gente “roja”. Pero si observamos los números, su gran rendimiento en esta categoría le permite tener el crédito abierto. Pisano, por su parte, le dio al hincha de Independiente un soplo de aire fresco, una ilusión de que podemos estar ante la presencia de un verdadero crack. De esos que, lamentablemente y desde el amado Sergio “Kun” Agüero, no salen de nuestro semillero.
Es el deseo de todos los que amamos a Independiente que, durante esta (¿Abstracta? ¿Extraña? ¿Absurda?) “aventura” en la Primera B Nacional, todos los que llegaron y los que quedaron nos den una alegría. Y se conviertan, aunque sea por un ratito, en Santoros, Pavonis, Villaverdes, Trosseros, Monzónes, Bochinis, Bertonis, Ericos, Sastres, Grillos, Giustis, Burruchagas…etc, etc, etc. Y de paso que nos dejen sumar a nosotros, los 5 millones de hinchas que festejamos, sufrimos, reímos y lloramos, cada fin de semana, por nuestro glorioso Club Atlético Independiente. Si estuvimos en las buenas, ¿Cómo no vamos a estar ahora?